sábado, 27 de junio de 2015

Los efectos sobre el cerebro, de escribir en cursiva

La escritura en cursiva hace a los niños más inteligentes
Publicado el 14 de marzo de 2013 por William R. Klemm, D.V.M, Ph.D.en Memory Medic
Escritura manuscrita
¿Alguna vez has intentado leer las prescripciones de tu médico? Los niños escriben con mayúsculas con mayor frecuencia porque no saben escribir en letra cursiva (también llamada “manuscrita” o “de carta”) o su letra cursiva es ilegible. Tengo un nieto que va a secundaria y le cuesta entender su propia letra escrita. Los abuelos se encuentran con que sus nietos son incapaces de leer lo que les escriben. Nuestro nuevo Secretario de Hacienda de los EE.UU. no sabe (o simplemente no lo hace) escribir su propio nombre en la nueva moneda a emitirse.
Una de las primeras cosas que aprendimos cuando nosotros, los adultos, íbamos a la escuela era cómo escribir el abecedario en letras mayúsculas y minúsculas y, luego, cómo escribir palabras, oraciones, párrafos y ensayos a mano. Algunos de nosotros tuvimos la suerte de tener clases de caligrafía donde aprendíamos cómo lograr que nuestra escritura sea linda y legible. Actualmente, la escritura en el teclado está de moda y los Estándares Educativos en EE.UU. ya no requieren que los estudiantes de la primaria aprendan a escribir en letra cursiva. Es más, algunas escuelas rechazan dicha enseñanza ya que la consideran una “habilidad del pasado”.[1]
Según Zaner-Bloser Inc., una de las editoriales del país especializadas en la escritura manuscrita, la enseñanza de escritura manuscrita en las escuelas primarias supone poco más de una hora semanal. La escritura en letra cursiva no se enseña generalmente después del tercer grado (yo tenía clases de caligrafía en 7º grado; a lo mejor es una coincidencia, pero fue en 7º grado cuando mágicamente pasé de ser un estudiante mediocre a uno excepcional).
Sin embargo, los científicos están descubriendo que el aprendizaje de la letra cursiva es una herramienta crucial para el desarrollo cognitivo, particularmente para entrenar el cerebro desde el punto de vista de la “especialización por áreas del cerebro”[2], es decir, del rendimiento óptimo. Mediante el aprendizaje de la escritura en cursiva, el cerebro desarrolla una especialización por áreas que integra la sensación, el control del movimiento y el razonamiento. A diferencia de la escritura en el teclado y la práctica visual, según estudios de tomografías del cerebro, diversas áreas del cerebro se co-activan durante el aprendizaje de la escritura en cursiva.
Existe un beneficio externo para la habilidad de razonamiento que se emplea en la lectura y escritura. Para escribir con una letra cursiva legible se necesita un cierto nivel de control de motricidad fina sobre los dedos. Los alumnos deben prestar atención y pensar qué están haciendo y cómo lo están haciendo. Tienen que practicar. Estudios con tomografías cerebrales revelan que la cursiva activa áreas del cerebro que no están involucradas cuando se escribe en el teclado.
En general, muchos de los beneficios de escribir a mano derivan simplemente de la mecánica de trazar letras. Durante un estudio realizado en la Universidad de Indiana y que se publicará este año[3], investigadores analizaron, mediante imágenes de resonancia magnética, a niños pre-alfabetizados de 5 años de edad antes y después de que fueran instruidos en el aprendizaje de la cursiva. En aquellos niños que habían practicado a mano la escritura, la actividad neuronal fue mucho más destacada y similar a la de los adultos que en aquellos niños que simplemente observaron las letras. El “circuito de lectura” en el cerebro, el circuito de áreas asociadas que se activan durante la lectura, se activó al trazar la escritura manuscrita, no así al escribir sobre el teclado. De la misma manera, esta investigación demostró que escribir letras en un contexto significativo, contrapuesto al de sólo dibujarlas, activa de forma más sólida diversas áreas en los dos hemisferios.
Al aprender la escritura manuscrita, incluso si se trata de la escritura en mayúsculas, el cerebro de un niño deberá:
  • Distinguir cada trazo respecto a otros.
  • Aprender y memorizar el tamaño adecuado, oblicuidad de la forma global y la característica detallada de los rasgos de cada letra.
  • Desarrollar habilidades de categorización.
La escritura en letra cursiva trae consigo aún más beneficios que la escritura en mayúsculas, ya que los movimientos son más difíciles, las letras menos estereotipadas y la necesidad del reconocimiento visual crea una mayor variedad de formas de representar las letras. Además, la letra cursiva es más rápida y más atractiva para los estudiantes ya que les da un mayor sentido de estilo personal y pertenencia.
Otro estudio destacó la relación exclusiva que existe entre la mano y el cerebro a la hora de pensar y tener ideas. Virginia Berninger, una profesora de la Universidad de Washington, dio a conocer su estudio sobre niños en primer, segundo, cuarto y sexto grado, en el cual revelaba que los niños que escribían más palabras, más rápidamente y expresaban mejor las ideas cuando escribían ensayos a mano que cuando lo hacían sobre un teclado.[4]
Existe todo un campo de investigación conocido como “háptica” que comprende las interacciones del tacto, movimientos de la mano y funciones del cerebro.[5] La escritura en letra cursiva ayuda a entrenar el cerebro con el fin de integrar la información visual y táctica así como también la habilidad motora fina. Se está volviendo una obsesión para los sistemas educativos, a cargo de ideólogos desinformados y de instrucciones federales, evaluar conocimientos a costa del entrenamiento de niños para desarrollar una mejor capacidad de adquirir conocimientos.
Los beneficios para el desarrollo cerebral son similares a lo que se obtiene cuando se aprende a tocar un instrumento musical. No todos pueden pagar clases de música pero todos tienen acceso al lápiz y al papel. No todos pueden comprar un ordenador a sus hijos (a lo mejor estos niños no son tan desafortunados como creemos).
No nos desanimemos. El 23 de enero, algunas escuelas en EE.UU. celebran el “Día nacional de la escritura manuscrita”. La letra cursiva aún sigue viva. Es necesario que los padres insistan en que se siga enseñando en las escuelas.

A los lectores que deseen obtener información básica acerca de la neurociencia les interesará saber de la segunda edición de mi libro electrónico “Coreideas in Neuroscience” (en inglés). Más información en mi página web http://thankyoubrain.com/neurobook.
También pueden acceder al grupo de discusión en inglés Neuro-education que en LinkedIn (deberá escribir “Neuro-education” en el campo de búsqueda de Linkedin).
[1]Slape, L. “Cursive Giving Way to Other Pursuits as Educators Debate Its Value.” The Daily News, 4 defeb, 2012. http://tdn.com/news/local/cursive-giving-way-to-other-pursuits-as…
[2] James, Karin H. an Atwood, Thea P. (2009).The role of sensorimotor learning in the perception of letter-like forms: Tracking the causes of neural specialization for letters. Cognitive Neuropsychology.26 (1), 91-100.
[3] James, K.H. and Engelhardt, L. (2013). The effects of handwriting experience on functional brain development in pre-literate children. Trends in Neuroscience and Education.Article in press.
[4]Berninger, V. “Evidence-Based, Developmentally Appropriate Writing Skills K–5: Teaching the Orthographic Loop of Working Memory to Write Letters So Developing Writers Can Spell Words and Express Ideas.” Presented at Handwriting in the 21st Century?: An Educational Summit, Washington, D.C., 23 de enero, 2012.
[5]Mangen, A., and Velay, J. –L. (2010). Digitizing literacy: reflections on the haptics of writing.In Advances in Haptics, edited by M. H. Zadeh.http://www.intechopen.com/books/advances-in-haptics/digitizing-li….

Traducido por Selene Fernández
Texto extraído de: http://blog.permondo.eu/los-efectos-de-escribir-en-letra-cursiva-sobre-el-cerebro/

sábado, 19 de julio de 2014

ESCRIBIR ESTIMULA EL CEREBRO

(Pero hay que hacerlo en forma manual)


 El uso exclusivo del teclado limita la creatividad. Aquí le hablaremos de todas las ventajas asociadas con el uso de papel y lápiz.

La intrusión cada vez más invasiva de la tecnología en la vida cotidiana es un arma de doble filo. Si, de hecho, por un lado, las innovaciones tecnológicas hacen posible simplificar en gran medida la vida cotidiana, por el otro lado puede acelerarla hasta el punto de volverla más frenética y podría comprometer los beneficios asociados con la realización de actividades diarias de la forma más tradicional posible. Para demostrar este fenómeno podemos decir que el hábito de escribir casi únicamente con un teclado, tiene consecuencias negativas a cualquier edad.

Con respecto a esto, son varios los estudios realizados en los últimos años que nos muestran las ventajas de elegir seguir escribiendo a mano.

Un de ellos, realizado en  la Universidad de Indiana, ha demostrado que sólo la escritura con lápiz y papel activa las mismas áreas del cerebro de los niños, que se estimulan en el adulto al leer o escribir (la circunvolución fusiforme izquierda, giro frontal inferior y la corteza parietal posterior). El cerebro se estimula por la acción de escribir las palabras, una acción que se reconoce de una manera profunda y que activa un circuito neural solamente. En los niños, todo esto parece mejorar las habilidades de lectura, la memoria y la creatividad.

Los chicos que escriben a mano tienen una memoria de trabajo más activo, y por lo tanto serían capaces de retener mejor la información y luego volcarla a la memoria de trabajo. Por consiguiente, y comparando los niños que escriben más con el teclado que los que lo hacen a mano, estos últimos serían capaces de utilizar mayor cantidad de palabras.

En la edad adulta, sin embargo, encontrar la oportunidad de escribir a mano parece favorecer el aprendizaje de nuevos conceptos. Tomar notas a mano es de hecho necesario para procesar lo que se está escribiendo antes de memorizarlo más profundamente.

Todos estos beneficios no deben quedar relegados únicamente a la edad infantil sino que seguir escribiendo a mano es un hábito saludable que debe mantenerse durante toda la vida. 



lunes, 14 de julio de 2014

LOS RIESGOS DE DEJAR DE ESCRIBIR A MANO

Neurólogos y psicopedagogos alertan del riesgo de sustituir los cuadernos por las nuevas tecnologías


Los riesgos de dejar de escribir a mano


Es asombrosa la facilidad con que los más pequeños se adaptan a la «era digital». Los más avispados, con apenas tres años son capaces ya de teclear su nombre en el celular de sus padres y enviarlo, junto con un montón de iconos, por whatsapp, para regocijo de sus orgullosos progenitores. Y los propios planes educativos fomentan cada vez más el uso de las nuevas tecnologías, de modo que la tablet empieza a ser una herramienta tan habitual como lo había sido siempre el cuaderno.
Aparentemente, se podría pensar que así aprenden antes a reconocer las letras y parece que las largas horas que invertíamos en caligrafía las generaciones anteriores estarían de más. La rapidez con que la computadora se introduce en las aulas reduce el tiempo que los niños han de esforzarse en escribir a mano. Pero, ¿tiene alguna repercusión en el rendimiento académico?
Neurocientíficos y psicopedagogos se lo plantean. Escribir a mano tiene sus ventajas frente al uso del teclado. Entre ellas, facilita un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor fluidez de ideas a la hora de escribir redacciones, mejor capacidad de lectura y, además, potencia la memoria.
Los estudios de neuroimagen evidencian que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. En el primer caso se crea una representación interna de las letras que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro. Además, se activan áreas relacionadas con la ortografía, sonido y significado de las palabras. Esas áreas se solapan con otras fundamentales en la producción y comprensión del lenguaje, así como en la comprensión de la lectura, lo que podría explicar las habilidades que se potencian con la escritura.
Por el contrario, cuando los niños se limitan a teclear, simplemente están representando en su cerebro un mapa del teclado, según un estudio de la Universidad de Indiana publicado en «Frontiers in Psychology».

Mayor esfuerzo mental

Aprender a escribir a mano es un proceso más complejo que teclear unas letras y exige que el cerebro se esfuerce más. Hay que hacer una representación mental de las letras que se van a escribir, y eso supone un mayor esfuerzo mental que a larga es rentable, explica Juan Lupiáñez, director del grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada. Los caracteres que los niños se esfuerzan en poner por escrito no son siempre iguales, como los de imprenta, y eso les ayuda también a generalizar y a internalizar los rasgos esenciales con los que se representa cada letra, independientemente de la destreza con que se represente, añade. Ese aprendizaje tan profundo que propicia la escritura les ayuda después a reconocer mejor los signos que leen, con lo que la comprensión lectora también aumenta.
Y las ventajas se extienden más allá de los primeros años. Tomar notas con la computadora es menos efectivo para el aprendizaje que hacerlo a mano, según un estudio publicado este mes en la revista «Pychological Science». Quienes toman apuntes a mano tienen un aprendizaje más profundo de los conceptos, mientras que los que teclean tienen un recuerdo más literal, pero menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase, apunta Lupiáñez, que lo ha comprobado con sus alumnos.
«Cuando escribes a mano no tomas nota de todo, porque no da tiempo. A cambio, haces muchos procesos de integrar y seleccionar lo más importante y vas elaborando el contenido»,
 explica. Por el contrario, el teclado facilita escribir mucho más rápido, con lo que la tendencia es a tomar apuntes literales, sin procesar mucho la información. «A mano el proceso es más dinámico, porque colocas flechas y vas integrando la información que recoges, algo que con el ordenador es más difícil hacer», aclara Lupiáñez.
En cualquier caso, señala, lo importante es el uso que se haga de la computadora, que puede ser muy útil si se utiliza adecuadamente, porque evita memorizar datos que pueden buscarse en internet pero exige tener las ideas claras para saber cómo encontrarlos. «Lo importante no es enfrentar la escritura a mano a la computadora, sino que a mano procesamos la información de una forma mucho más activa que si usamos el teclado. Para que el cerebro aprenda tienes que retarlo, ponerle al límite de lo que sabe y lo que no. Y así es como va adquiriendo nuevos conocimientos de forma sólida», concluye.
El psicopedagogo Pablo Canosa también defiende la escritura a mano, puesto que, «es siempre preferible el proceso que active más áreas cerebrales, porque provoca mejores aprendizajes, más profundos y duraderos». «Al escribir a mano -explica-, los movimientos que tenemos que realizar dejan una huella motora en el cerebro que facilita el posterior reconocimiento de las letras y de las palabras. Es decir, que ayuda a un mejor aprendizaje de la lectura». Según Canosa, profesor en el Centro Universitario Villanueva de Madrid y subdirector de Docencia de Fomento de Centros de Enseñanza, «la representación de cada letra, de su grafía, se fija mucho mejor al escribir a mano que al hacerlo con el teclado».
Con la grafomotricidad, agrega, se desarrollan la discriminación auditiva y visual, la organización espacio-temporal, la correcta presión y prensión del instrumento de escritura y el dominio de la mano, entre otras habilidades.
 «Aprender a escribir no solo implica aprender las letras y los números, sino también habilidades como el control motor, la memoria y la capacidad de procesar pensamientos coherentes en un orden lógico», opina la directora, Carmen Pascual.
Al escribir a mano, señala, «se piensa más lo que se está diciendo». «La buena caligrafía refleja orden, y no solo en la escritura, sino orden para resolver los problemas de la vida», sostiene. Los libros actuales, especialmente en Educación Infantil y en los primeros cursos de Primaria, «que es cuando tienen que adquirir esta destreza, no promueven la escritura. 
Pese a la tendencia general a arrinconar la escritura a mano en la educación, otras iniciativas tratan de impedir que se pierda la caligrafía. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, las pruebas de Lectura, Escritura y Aritmética (LEA) y la Prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables (Prueba CDI) incluye dictados en la parte escrita. Además, cada año se convoca un concurso de narración y poesía en el que es obligatorio escribir a mano los trabajos.

domingo, 6 de julio de 2014

¿Es importante la escritura a mano?

No mucho, según muchos educadores. Los estándares comunes, que han adoptado la mayoría de los estados de EEUU, enseñan la escritura a mano, pero sólo hasta primer grado. Después de eso, el énfasis se desplaza rápidamente a tener habilidades con el teclado.
Pero los psicólogos y neurocientíficos dicen que es demasiado pronto para declarar la escritura a mano como una reliquia del pasado. La nueva evidencia sugiere que los vínculos entre la escritura y un amplio desarrollo educativo son muy profundos.
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Los niños no sólo aprenden a leer con mayor rapidez cuando primero aprenden a escribir a mano, sino también se mantienen en mejores condiciones para generar ideas y retener información. En otras palabras, no es sólo lo que escribimos lo que importa – sino cómo.
“Cuando escribimos, un circuito neuronal único se activa automáticamente”, dijo Stanislas Dehaene, un psicólogo del Collège de France en París. “Hay un reconocimiento natural del gesto en una palabra escrita, una especie de reconocimiento por simulación mental en tu cerebro”.
“Y parece que este circuito contribuye en formas únicas que no nos damos cuenta”, continuó. “El aprendizaje se hace más fácil.”
Un estudio en 2012 dirigido por Karin James, psicólogo de la Universidad de Indiana, prestó apoyo a esta visión. Los niños que aún no habían aprendido a leer y escribir se presentaron con una letra o una forma en una tarjeta y se les pidió que lo reprodujeran de en una de tres maneras: trazar la imagen en una página con un contorno de puntos, dibujarlo en una hoja en blanco, o escribirlo en un computador. Se colocaron entonces en un escaner de cerebro y se les mostró la imagen de nuevo.
Los investigadores encontraron que el proceso de duplicación inicial importaba mucho. Cuando los niños habían escrito la letra a mano, exhibieron mayor actividad en tres áreas del cerebro que se activan en los adultos cuando leen y escriben: la circunvolución fusiforme izquierda, el giro frontal inferior y la corteza parietal posterior.
Por el contrario, los niños que tipearon la letra o la forma no mostraron ese efecto. La activación fue significativamente más débil.
El Dr. James atribuye las diferencias a el desorden inherente de la forma libre de la escritura a mano: No sólo debemos primero planificar y ejecutar la acción de una manera que no es necesaria cuando tenemos un esquema trazable, también es probable que produzcamos un resultado muy variable.
Esa variabilidad puede ser en sí misma una herramienta de aprendizaje. “Cuando un niño produce una letra desordenada,” dijo el Dr. James, “eso podría ayudarlo a aprenderla.”
Nuestro cerebro tiene que entender que cada posible literación de, digamos, una “a” es la misma, no importa cómo lo vemos escrito. Ser capaz de descifrar el desorden de cada “a” puede ser más útil que ver el mismo resultado repetidamente.
“Esta es una de las primeras manifestaciones del cerebro cambiando debido a esta práctica”, dijo el Dr. James.
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En otro estudio, el Dr. James comparó a niños que formaban físicamente letras con otros que sólo veían a los demás hacerlo. Sus observaciones sugieren que sólo el esfuerzo real que involucra las vías motoras del cerebro ofrece los beneficios del aprendizaje de la escritura a mano.
El efecto va más allá del reconocimiento de letras. En un estudio que siguió a niños desde segundo a quinto grado, Virginia Berninger, psicóloga de la Universidad de Washington, demostró que la impresión, la escritura cursiva, y escribir en un teclado, están todos asociados con patrones cerebrales distintos y separados – y cada uno da lugar a un producto final distinto. Cuando los niños escribían un texto a mano, no sólo producían consistentemente más palabras más rápidamente de lo que lo hacían en un teclado, sino también expresaban más ideas. Y las imágenes del cerebro sugieren que la relación entre la escritura y la generación de ideas va aún más lejos. Cuando se les preguntó a estos niños por ideas para una composición, los que tenían una mejor caligrafía mostraron una mayor activación neuronal en áreas asociadas con la memoria de trabajo – y el aumento de la activación general de las redes de lectura y escritura.
Ahora parece que incluso puede haber una diferencia entre la impresión y la escritura cursiva – una distinción de especial importancia dado que la enseñanza de la letra cursiva va desapareciendo de los planes curriculares. En disgrafía, una condición en la que se ve afectada la capacidad de escribir a veces después de una lesión cerebral, el déficit puede tomar una forma curiosa: En algunas personas, la escritura cursiva se mantiene relativamente intacta, mientras que en otras, la impresión lo hace.
En alexia, o la capacidad de lectura con problemas, algunas personas que no son capaces de procesar la impresión todavía pueden leer letra cursiva, y viceversa – lo que sugiere que los dos modos de escritura activan redes cerebrales separadas y se ocupan más recursos cognitivos de lo que sería con un enfoque único.
El Dr. Berninger va tan lejos como para sugerir que la escritura cursiva puede entrenar la capacidad de auto-control de una manera que otros modos de escritura no lo hacen, y algunos investigadores argumentan que incluso puede ser un camino para el tratamiento de la dislexia. Un estudio en el año 2012 sugiere que la letra cursiva puede ser particularmente eficaz para las personas con dificultades de disgrafía – dificultad de control motor en la formación de las letras – y que puede ayudar en la prevención de la inversión de letras.
Cursiva o no, los beneficios de la escritura a mano se extienden más allá de la infancia. Para los adultos, tipear puede ser una alternativa rápida y eficiente a la escritura común a mano, pero esa misma eficiencia puede disminuir nuestra capacidad de procesar la nueva información. No sólo aprendemos las letras mejor cuando las memorizamos a través de la escritura, la memoria y la capacidad de aprendizaje, en general, se pueden beneficiar.
Dos psicólogos, Pam A. Mueller de Princeton y Daniel M. Oppenheimer de la Universidad de California en Los Ángeles, han informado que en ambos entornos de laboratorio y aulas del mundo real, los estudiantes aprenden mejor cuando toman notas a mano que cuando escriben en un teclado. Contrario a estudios anteriores que atribuyen la diferencia a los efectos de distracción de los computadores, la nueva investigación sugiere que la escritura a mano permite al estudiante procesar el contenido de una conferencia y replantearlo – un proceso de reflexión y manipulación que puede conducir a una mejor comprensión y memoria.
No todos los expertos están convencido de que los beneficios a largo plazo de la escritura a mano son tan significativos como todo esto. Sin embargo, uno de esos escépticos, el psicólogo de Yale Paul Bloom, dice la nueva investigación lleva, por lo menos, a una reflexión.
“Con la escritura a mano, el acto mismo de soltarlo te obliga a concentrarte en lo que es importante”, dijo. Y añadió después de una pausa: “A lo mejor te ayuda a pensar mejor.”

martes, 24 de junio de 2014

Escribir a mano fortalece el proceso de aprendizaje


Ventajas de escribir a manoEl proceso de leer y escribir involucra a varios sentidos. Al escribir a mano, nuestro cerebro recibe realimentación de nuestras acciones motoras, junto con la sensación de tocar el lápiz, bolígrafo o lo que usemos para escribir, y la respuesta de la superficie sobre la que estamos escribiendo. Estos tipos de realimentación son muy diferentes a los que recibimos cuando escribimos en un teclado, ya que la única sensación táctil en este último caso es la de presionar las teclas, y en este aspecto casi todas nos proporcionan la misma sensación.

Anne Mangen de la Universidad de Stavanger, en Noruega, y Jean-Luc Velay en la Universidad de Marsella, han confirmado la importancia de estas diferencias.

Un experimento llevado a cabo por el equipo de investigación de Velay en Marsella ha establecido que cuando leemos letras que hemos aprendido escribiéndolas a mano, se activan partes del cerebro diferentes a las que se activan cuando reconocemos letras que hemos aprendido escribiéndolas con un teclado.

Cuando escribimos a mano, los movimientos implicados dejan un recuerdo motor en la parte sensoriomotora del cerebro, que luego nos ayuda a reconocer las letras. Esto indica que hay una conexión entre la lectura y la escritura, y sugiere que el sistema sensoriomotor influye en el proceso de reconocimiento visual durante la lectura.


Escribir a mano refuerza el proceso de aprendizaje. (Foto: U. Stavanger)
Escribir a mano refuerza el proceso de aprendizaje. (Foto: U. Stavanger)
Otro factor que podría contribuir a reforzar el aprendizaje es el tiempo extra que por regla general exige el escribir un texto a mano, en comparación con escribirlo en un teclado.

Fuente: http://www.solociencia.com/medicina/11022203.htm

domingo, 22 de junio de 2014

• Entrevista al Presidente del Colegio de Calígrafos de Bs. As. en defensa de la enseñanza de la caligrafía.

Estudios recientes revelaron que cada vez se escribe menos a mano y que incluso muchas personas pasan meses sin hacerlo. Los mails y los mensajes de texto parecen ser la nueva forma de comunicarse y cuando se ven obligados por las circunstancias a escribir algo a mano, muchas veces presentan una escritura poco legible o incluso escriben en letra de imprenta porque ya se olvidaron de cómo hacerlo en cursiva. 
En este contexto algunos se preguntan si es el fin de la caligrafía.